domingo, 22 de octubre de 2017

Los hijos

En estos tiempos locos
Ahí les va una canción
Se llama "esos locos bajitos"
Ya la deben haber  escuchado.
Y la letra dice así...

A menudo los hijos se nos parecen,

y así nos dan la primera satisfacción;

ésos que se menean con nuestros gestos,

echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan

con los ojos abiertos de par en par,

sin respeto al horario ni a las costumbres

y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

Niño,

deja ya de joder con la pelota.

Niño,

que eso no se dice,

que eso no se hace,

que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,

con nuestros rencores y nuestro porvenir.

Por eso nos parece que son de goma

y que les bastan nuestros cuentos

para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas

sin saber el oficio y sin vocación.

Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones

con la leche templada

y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,

que las agujas avancen en el reloj,

que decidan por ellos, que se equivoquen,

que crezcan y que un día

nos digan adiós.

Canción de Joan Manuel Serrat

sábado, 1 de abril de 2017

Angela Carter en La cámara sangrienta.

"El día de su decimoctavo cumpleaños, mi madre había dado muerte a un tigre devorador de hombres que había causado estragos en los pueblos de las montañas del norte de Hanói. Ahora, sin un momento de duda, alzó el arma de mi padre, apuntó y puso una bala solitaria e irreprochable en la cabeza de mi esposo».
Angela Carter en La cámara sangrienta.

miércoles, 22 de marzo de 2017

“Epopeya Hilali”

Este gran poema oral, también llamado “Epopeya Hilali”, cuenta la saga de la tribu de beduinos Bani Hilal y su migración desde la Península Arábiga hasta África del Norte en el siglo X. La narración completa puede realizarse a lo lardo de varios días.

sábado, 18 de febrero de 2017

carta de amor de Carlos Marx para Jenny Von

21 de junio de 1856

 

Querida mía:

 

De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora, comprendo por qué perfectamente, y por qué hasta las “lóbregas madonnas”, las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y “dulce” rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión de que mi vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.

 

Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso… el falso y vacío mundo se forma una idea superficial y equivocada de las personas. ¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso “relaciones de producción y cambio” y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies, “mire este dibujo y el otro”, rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.*

 

La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras que las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas, crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que, como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.

 

Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.

 

Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.

 

 

Tu Carlos.

Tomado de: http://cartasenlanoche.blogspot.com/2010/01/carta-de-carlos-marx-jenny-von.html

miércoles, 23 de julio de 2014

Te ignorare

Te ignoraré tanto y tan fuerte.
Que llegarás a dudar de tu propia existencia.

Autor.
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Normal.

Ok. Soy normal. Lo siento.  No era mi intención.
Pero... lo juro... prometo que lo voy a remediar.

jueves, 17 de abril de 2014

Que en paz descanse

A partir de hoy comienzan nuestros cien años de soledad sin él. Sin Gabriel García Márquez.