Había una vez... un blog que contenía cuentos... había cuentos cortos, y narraciones breves, también micro relatos... y algunos lectores acudieron a él y los entretuvo.. y algunos fueron felices... no para siempre... pero al menos por un momento. Y se cumplió el sueños del blog... entretener algún lector perdido en la inmensidad de la red.
lunes, 27 de enero de 2020
Un novio con transtornos poéticos.
martes, 14 de enero de 2020
El decálogo del escritor de Augusto Monterroso
Decálogo del escritor
1 – Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
2 – No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen
tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
3 – En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: «En literatura no hay nada escrito».
5 – Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
6 – Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
7 – No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
8 – Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
9 – Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto, estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
10 – Trata de decir las cosas, de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
11 – No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
12 – Otra vez el lector.
Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones.
Si escribes cosas para el montón, nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
P/D:
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados y quedarse con los restantes diez en este llamado decálogo del escritor
viernes, 6 de diciembre de 2019
Decálogo para cuentistas
¿Cómo escribe Javier Velazco?
miércoles, 4 de diciembre de 2019
y cuando despertó
martes, 3 de diciembre de 2019
¿Así que quieres ser escritor?
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del computador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa solo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
Decálogo del perfecto cuentista, Horacio Quiroga,
Cree en un maestro -Poe, Maupassant,
Kipling, Chejov- como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible.
No sueñes en domarla. Cuando puedas
hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú
mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero
imita si el influjo es demasiado fuerte.
Más que ninguna otra cosa, el desarrollo
de la personalidad es una larga paciencia
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el
triunfo, sino en el ardor con que lo
deseas. Ama a tu arte como a tu novia,
dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la
primera palabra adónde vas. En un
cuento bien logrado, las tres primeras
líneas tienen casi la importancia de las
tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta
circunstancia: "Desde el río soplaba el
viento frío", no hay en lengua humana
más palabras que las apuntadas para
expresarla. Una vez dueño de tus
palabras, no te preocupes de observar si
son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán
cuantas colas de color adhieras a un
sustantivo débil. Si hallas el que es
preciso, él solo tendrá un color
incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y
llévalos firmemente hasta el final, sin ver
otra cosa que el camino que les trazaste.
No te distraigas viendo tú lo que ellos no
pueden o no les importa ver. No abuses
del lector. Un cuento es una novela
depurada de ripios. Ten esto por una
verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción.
Déjala morir, y evócala luego. Si eres
capaz entonces de revivirla tal cual fue,
has llegado en arte a la mitad del camino
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en
la impresión que hará tu historia. Cuenta
como si tu relato no tuviera interés más
que para el pequeño ambiente de tus
personajes, de los que pudiste haber sido
uno. No de otro modo se obtiene la vida
del cuento.
Decálogo del perfecto cuentista, Horacio Quiroga,